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Cuando viajamos descansamos de la rutina. Nos relajamos, comemos rico, tomamos caipiriña en Brasil o cócteles hiper dulces en Tailandia  y nos olvidamos de los hábitos que muchas veces nos mantienen saludables, como ir al a gimnasio, hacer yoga o salir a trotar. Y sí, la gracia de viajar es disfrutar, pero no por eso tenemos que comernos – o tomarnos- todo lo que se nos cruza por delante.

Al viajar por más de un mes te vas dando cuenta de que no puedes probarlo todo, todo el tiempo, y de que tu cuerpo te pide algún tipo de orden en la alimentación. Las personas que han elegido el viaje como forma de vida, lo han descubierto en el camino, pero quienes viajan por vacaciones o negocios, también pueden cuidarse sin dejar de disfrutar. Qué lindo saber que no vas a volver con veinte kilos más a correr como hámster en la trotadora del gimnasio porque te engulliste todo el desayuno buffet del hotel.

La clave está en mantenerse en movimiento y alimentarse de manera saludable. Siempre disfrutando, pero estando conscientes de lo que hacemos o dejamos de hacer con nuestro cuerpo. 

Aquí te dejo los tips para mantenerte en forma y alimentarte bien durante un viaje.

Realiza actividad física todos los días, no necesariamente tiene que ser una rutina de ejercicio, puede ser una caminata o un paseo en bicicleta. Trata de no estar más de dos días si hacer algo físico, el cuerpo se acostumbra, y si eres persistente muy  pronto te necesitarás el movimiento.

1. Mantenerse en movimiento: Puedes conocer ciudades, pueblos y regiones, y empaparte de sus costumbres mientras mueves tu cuerpo. Si estás en la ciudad ponte tus mejores zapatillas y camina todo el día. Si es un pueblo, arrienda una bicicleta y recorre los alrededores. Si hay montañas o parques nacionales cerca, haz senderos. Aprovecha de aprender de la cultura del lugar involucrándote en actividades locales. Si estás en Colombia toma clases de salsa, si el caso es Brasil aprende  a hacer Capoeira. Haz yoga en India, prueba el surf en Indonesia, haz trekking en Nepal ¡Baila toda la noche en Berlín! haz lo que sea ¡pero muévete!

2. Salir a trotar: Eso es algo que puedes hacer casi en todas partes. Sólo tienes que tener tus zapatillas, una buena playlist y ya está.

3. Yoga: Generalmente ligamos el yoga a una clase guiada. Es cierto que es  recomendable tener a una persona que pueda corregir tus asanas (posturas), pero si estás de viaje puedes hacer una excepción. En el Ashtanga yoga, se hace una secuencia que se repite igual todas las sesiones. Esto lo hace el tipo de yoga ideal para un estilo de vida nómade, porque sólo necesitas tu mat o una toalla y un espacio disponible. Si viajas por un tiempo largo puedes asistir algunas clases de vez en cuando para corregir o avanzar en la secuencia. Hoy en día es fácil encontrar instructores de yoga donde vayas.

4. Entrenamiento en suspensión: El aparato más conocido para este tipo de entrenamiento es el TRX. Por medio de un arnés, y con el peso de tu cuerpo puedes ejercitar en cualquier parte donde haya una viga, una rama de árbol o una puerta. Sólo necesitas una estructura fuerte y estática donde colgarlo. El arnés no pesa mucho y sirve para todo. Puedes fortalecer las piernas, hacer cardio o tonificar. Pídele a un entrenador que te haga una rutina para tu objetivo, o sácala de Youtube, imprímela y llévala en el bolso. Pronto estarás equilibrando tu cuerpo en un barco en el medio del Amazonas, en el parque de una ciudad en Ecuador, o en la azotea de tu hostal en Australia.

5. Calistenia: La mejor herramienta que tenemos para ejercitar es nuestro propio cuerpo. La calestenia es un conjunto de ejercicios que tienen por objetivo generar agilidad y fuerza física aprovechando la fuerza de gravedad y el propio peso. Las flexiones, sentadillas, estocadas y abdominales entran dentro de esta categoría.

Alimentación

El ejercicio no lo es todo. Una alimentación saludable nos mantendrá con energía y vigorosidad. Los consejos:

6. Toma mucha agua. Hidrátate, sobre todo durante los vuelos. Evita calorías líquidas en gaseosas o jugos azucarados.

7. Snacks saludables. Evita cualquier cosa con azúcar refinada. Prefiere fruta, frutos secos sin sal, barritas de cereal sin azúcar.

8. Evita los alimentos procesados. Trata de cocinarte tu propia comida. Si no puedes hacerlo o quieres probar la comida autóctona, te recomiendo que vayas a los restoranes locales, por lo general estos lugares usan menos ingredientes que los restoranes de cadena o los exclusivos restoranes para turistas. 

9.Consume carbohidratos integrales.

10. Evita los tragos dulces. Elige vino, cervezas livianas o destilados sin gaseosas.

El punto no es que dejes de disfrutar. Prueba ese plato de gnoquis con pesto en Italia, o ese Pad Thai en Tailandia. Tomate una cerveza mirando el atardecer. Date tus momentos para gozar, pero trata de que el 80% de lo que consumes sea saludable. Así te mantienes en forma y disfrutas mucho más cuando te comes algo rico.