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Una de las mejores formas de viajar es haciendo dedo. Es menos mecánico y más imprevisible que comprar un ticket de bus y pasarse las siete horas durmiendo. No digo que andar en bus sea malo, a mí me encanta pasar horas mirando el paisaje por la ventana mientras escucho el álbum perfecto, pero hay que admitir que con el bus se pierde el elemento sorpresa.

El bus y el avión son cápsulas que te transportan sin dejarte experimentar el cambio entre el punto de inicio y el destino. En poco y sin darte cuenta pasas de estar en un paisaje desértico bajo el sol a un bosque verde bajo la lluvia. Es como viajamos hoy, es rápido y eficiente, pero no es el viaje del explorador. Cuando viajas a dedo viajas lento. Sientes los diferentes climas en tu piel, escuchas los acentos de las personas cambiar mientras vas avanzando por las diferentes regiones, pruebas las comidas locales. Vives el viaje.

Y te aventuras. Nada está premeditado. No sabes en cuántos días vas a llegar a destino, no sabes si vas a tener que dormir o no en el camino, no tienes idea de lo que vas a comer ni de las personas con las que te vas a encontrar.

Cuando haces dedo te pones en situaciones que jamás habrías vivido estando en tu zona de confort, tienes conversaciones insólitas, aprendes a ser más tolerante y hasta haces nuevos amigos. Hacer dedo es un abre cabezas. Aprendes a tener paciencia, a que las cosas no siempre salen como las tenías planeadas, aprendes a fluir. Al hacer dedo ganas confianza en ti misma, y adquieres herramientas sociales para desenvolverte en diferentes culturas y ambientes.

A muchas mujeres nos da miedo hacer dedo solas por todas las noticias del terror que nos meten los medios en la cabeza. Y sí, pasan cosas malas, pero también pasan cosas muy buenas como que una familia te invite a alojar en su casa, o que un policía te invite a almorzar. Hacer dedo siempre es un riesgo, como todo lo entretenido. Por eso, hay que tener criterio al momento de elegir el lugar, la hora y las circunstancias para hacerlo. Tienes que tener sentido común y siempre seguir tu instinto.

Hacer dedo no es tan fácil como parece, pero hay algunos truquillos que nos pueden ayudar a que nos recojan más rápido y a hacerlo de una forma segura y responsable con una misma.

 

 

 

  1. Elige un spot estratégico:

Si estás en una curva, en una loma o después de unos arbustos no te van a ver, y si te ven no van a parar. Plántate en lugares donde los conductores te vean bien, te vean a tiempo y donde puedan detenerse. Párate donde haya berma, cerca de un semáforo, un disco pare, lomos de toro o a las afueras de una estación de servicio. Si estás en una ciudad toma transporte público o camina hacia las afueras, a algún cruce, peaje o estación de servicio. Para distancias largas lo más conveniente es viajar en camión. Anda a una estación de servicio de camiones y pregunta a los conductores uno por uno si es que te pueden llevar. Siempre es más fácil que te digan que sí si hablas con ellos directamente.

  1. Ten confianza en ti misma y sonríe:

Todo depende de la imagen que proyectas en unos pocos segundos. Lo más importante es que mires al conductor a los ojos y sonrías. Tu lenguaje corporal debe demostrar confianza y seguridad. Estira el brazo, levanta el dedo firme. No te sientes en la berma, no escondas el brazo, no te encorves.

  1. Preocúpate de cómo te ves:

No te veas como un vago, nadie quiere recoger a un potencial maloliente. Si eres mujer no uses escote ni ropa muy sugerente. Sé que suena terriblemente machista, pero lamentablemente hay conductores que podrían parar por las razones equivocadas. Queremos que nos lleven porque confían en nosotras, no porque tenemos buenas piernas. No uses lentes, recuerda que deben poder mirarte a los ojos.

  1. Usa un cartel:

Simple: cartón de caja recogido de cualquier parte, letra grande y clara, plumón oscuro. Es mejor escribir un lugar que esté más o menos cerca de donde estás parada, y luego arriba del auto negociar para que te lleven más lejos. Si le sacas una sonrisa al conductor con un mensaje simpático tienes más posibilidades de que te lleven. Por ejemplo “¡Cualquier lugar menos aquí!”.

  1. Conversa con las personas:

Siempre puedes sacar algo positivo de una buena conversa. Te pueden contar de la región, dar tips de lugares para visitar y te hasta te puedes ganar una invitación a almorzar o incluso una cama para dormir esa noche. Eso o simplemente consigues un buen rato y unas risas.

  1. Siempre lista:

Infaltables en caso de horas sola en la inclemente carretera:

-Snacks. (Bananas, manzanas, frutos secos, chocolate amargo, barritas de cereal, atún).

-Mucha agua y/o botella reutilizable para rellenarla en estaciones de servicio.

-Efectivo.

-Bloqueador

-Chaqueta para lluvia

-Cargador de celular para el auto.

-Linterna.

-Gas pimienta (Nunca se sabe)

  1. Elige bien al conductor:

No tienes que subirte al auto sólo porque paró. Confía en tu juicio, si ves que la persona ha estado tomando, está muy volado, o simplemente no te genera confianza, dile amablemente que no gracias. Inventa una excusa si es necesario, dile que tienes que ir al baño o que te sentiste mal, no te subas por compromiso.

  1. Adelántate a las posibles adversidades:

-No hagas dedo de noche.

-Sácale una foto a la patente antes de subirte.

-No pongas el equipaje atrás si es posible, llévalo siempre contigo.

-No saques ítems de valor frente al conductor.

-Muéstrate confiada, no demuestres debilidad en ningún momento. Los predadores huelen el miedo.

-Cuéntale a alguien que te están llevando a dedo por mensaje de texto o por una llamada. Asegúrate que el conductor se dé cuenta de que lo estás haciendo.

-Dile que un amigo o un familiar te espera en el lugar donde te vas a bajar.

-Pregúntale por sus hijos, por su familia. Haz que salga su lado familiar. Cuéntale de tu familia, que se dé cuenta de que tú también eres una hija.

-No te dejes llevar por discusiones. Si el conductor habla de un tema del que no estás de acuerdo, no le lleves la contra y cambia el tema. Tú sólo necesitas que te lleven, no demostrar un punto.

-Si comienza a hablarte de temas sexuales háblale de tu  abuela y cosas matapasiones. Hazle saber que lo único que te interesa es llegar a tu lugar de destino. Si estás incómoda pídele que te deje en la próxima estación de servicio.

-Está bien ser amable, pero siempre deja claro que hay límites.

  1. Maneja la situación:

Si no te sientes cómoda porque el conductor te está coqueteando, o te genera desconfianza, bájate. Aunque lleves 15 minutos en el auto, estás en todo  tu derecho de bajarte cuando quieras. Dile que tienes que ir urgente al baño o que una amiga te llamó para encontrase contigo.

  1. Aprende a rendirte cuando es necesario:

A veces vas a tener que esperar mucho rato sola en la carretera. Evalúa tus opciones, cuánto tiempo tienes versus la plata que te estas ahorrando. Hay lugares por los que casi no pasan autos, y vas a tener que dejar el orgullo de Alexander Supertramp de lado y tomar un bus o pagarle a un local para que te lleve.

  1. Usa tu sentido común y sigue tu intuición:

Hacer dedo o no finalmente es una decisión propia. Evalúa si es la mejor opción para la situación en la que estás. Si está oscureciendo, lo mejor es tomar un bus o buscar un lugar para dormir. Si estás sola y no te sientes confiada, tal vez sea mejor buscarte un compañero con quien viajar.

También depende del lugar donde estés. Por ejemplo, yo hice dedo en la isla de Chiloé desde  la carretera principal hasta el pueblo de Cucao. Me sentí segura porque las personas que pasan por ahí por lo general vuelven del trabajo y no tienen malas intenciones. Además era un camino corto y estaba en mi país. En cambio, en Brasil, desde Salvador hasta Belem, no haría dedo sola porque es una ruta muy larga, no es mi país por lo tanto no manejo el idioma, los códigos ni las costumbres.

Hacer dedo es una experiencia súper enriquecedora, que te puede hacer crecer como persona y entregar momentos únicos. No dejes de hacerlo porque es lo que dice el Status Quo. Toma la decisión por ti misma, pero tómala con conciencia. Toma en cuenta los factores, hazle caso a tu juicio y confía en tu intuición. Dicho esto ¡Mucha suerte y a la aventura!