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Melbourne no es una ciudad de tres días. Ni de cinco, ni de diez. Melbourne es una ciudad para vivirla, respirarla, sentirla. Disfrutarla como quien disfruta su primer huevo pochado en pan con palta acompañado de un Flat White. Melbourne tiene un encanto que no logras ver con ojos de turista. Tienes que andar por sus ciclovías bien pensadas, hacer pic nic en sus parques de verde interminable, bailar tecno por dos días seguidos en uno de los locales tránfugos de la calle más hípster del país. Tienes que tomarte una cerveza artesanal en una de sus tantas azoteas, comer comida vietmanita mientras tomas sangría en el mercado nocturno de Queen Street, ver un show de salsa en el festival latino, y perderte entre chinos y japoneses en el centro de la ciudad. Melbourne es para food lovers, artistas, músicos y cosmopolitas. Es fácil distraerse en las calles con un tecladista electrónico tribal o un grupo de baile de hip hop. Tan fácil como perderse entre grafitis callejeros o en el atardecer visto desde alguna de sus playas. Melbourne te abruma con sus cientos de cafecitos adorables y restaurantes onderos. Hasta el más insaciable buscador de estímulos queda pasmado con tanta fiesta, festival y panorama cultural. Melb´s, – como le decimos de cariño – es el nunca jamás del aburrimiento. Si no es con bandas emergentes en barrios de barbudos con suspensores, o en galerías de arte con cuadros de chinos insurgentes, te entretienes con su gente. Sus fundadores son prácticamente italianos y griegos, y los backpackers brotan hasta de las alcantarillas. Hay ingleses borrachos saltando sobre los basureros, rusas haciendo depilaciones perfectas, colombianos lavando platos, italianos criticando la comida, vietamitas haciendo jugo de maracuyá, indios haciendo clases de yoga, brazucas repletando las fiestas psytrance y mexicanos estudiando inglés.  En la misma fiesta puedes hablar en tres idiomas – incluído el de señas y morisquetas-  con locos, trabajadores, hippies autosutentables, viajeros, creativos, estudiantes y drogadictos.   Pero si no puedes quedarte, aquí te va una ayuda. Un itinerario de tres días con mis lugares favoritos de esta ciudad sugerente. Si eres de los que no les gusta planear esto te va a ir de maravillas, si te gusta improvisar puedes usarlo como guía y si te encanta mantener el control planeando cada detalle, te invito a comentar con tus sugerencias al final de la nota. ¡Suerte al entrar en este ente vivo de sabores, colores y sonidos! Día 1 Mañana: Caminata por Federation Square, la plaza principal de la ciudad donde se hacen todos los eventos. Aquí hay museos y restaurantes. Visita el Australian Centre of Moving Image y el Ian Potter Centre. Desde la plaza puedes observar la estación Flinders. –Si quieres la foto perfecta sitúate en la esquina opuesta de la estación-. Melbourne es conocido por sus callejones. Continúa hacia Hosier Lane, Rutledge Lane y AcDc lane, callejones famosos por sus grafittis. A continuación sigue hasta Center’s Place, un callejón lleno de restaurantes, el lugar perfecto para una parada de café o chai latte para recargar energías. Camina al Royal Lane, una elegante galería de estilo inglés donde hay más cafés y tiendas. Finaliza el recorrido por los callejones con Hardware Lane de adoquines y restaurantes. Almuerzo: prueba auténticos dumplings preparados por chinos en China Town. Tarde: para descansar un rato de la locura del centro, camina por el borde del río hasta Docklands. Atardecer: después de tanto andar relájate con un shop de Little Creatures en el Rooftop Bar, una azotea en plena Swanston Street, una de las calles más importantes del centro.  También puedes visitar el Loop Bar, otra azotea, está rodeada de plantas, con más mesas y un ambiente más relajado. Noche: visita el Cherry bar, un local en el centro conocido por sus bandas en vivo. Si quieres continuar la fiesta puedes deambular por el centro hasta encontrar algo que se ajuste a tus gustos, seguro no tardas en encontrarlo. Día 2 Mañana: Empieza el día con un brunch en Chapel Street en uno de sus tantos cafés de autor. Continúa caminando por la calle vitrineando las tiendas de ropa usada, antigüedades, los looks noventeros, las barbas moradas y los hispters sacados de película. Almuerzo: Dirígete hacia el Royal Botanical Garden para buen lugar para pic nic. Tarde: Recorre el parque, visita el monumento Shrine of Remembrance. Atardecer: Toma un tram- transporte público- hasta Acland Street. Tomate un helado si es verano o un chocolate caliente en uno de sus tantos cafes tipo europeos si es invierno. Luego camina hasta la playa de St. Kilda e instálate a ver el atardecer. Noche: Vuelve a Chapel Street esta vez para probar la locura nocturna en uno de sus tantos locales. Si te gusta el tecno te recomiendo Circus y Revolver – sí, es tránfugo, pero tienes que conocerlo, es un clásico entre los backpackers-. Día 3. Mañana: Agarra una de las bicicletas públicas que se ofrece para los turistas y conduce por el borde del rio Yarra desde el centro de la ciudad hasta el  Abbostsford Convent, un convento emplazado en un jardín enorme. El recorrido tarda un par de horas, pero vale la pena, es una ciclovía muy linda que recorre parques y edificios dignos de aparecer en Harry Potter. Almuerzo: Almuerza en el restaurant Lentil as Anything. Un restaurant de comida vegetariana, rica y abundante, que cuesta lo que tú quieras dar. Vale la pena conocerlo, la vista al parque es hermosa y la comida contundente. Tarde: Dirígete hacia Fitzroy Street. El barrio hípster de Melbourne. Deja la bicicleta donde puedas en el camino y continúa caminando. Los sábados se organiza la feria Rose Street Markets Artist (sábados y domingos de 11 am a 5 pm). Vaga por Brunswik Street, la calle principal del barrio. Está llena de tiendas de diseño y de restaurantes. Pasea también por Gertrude y Smith Street. Atardecer: Para ver uno de los más lindos atardeceres en la ciudad sube a la azotea del Naked For Satan en Fitzroy. Este es personalmente mi bar favorito en Melb’s. Esta vez prueba la cerveza Mountain Goat, te recomiendo la Steam Ale. Noche: Fiesta hay de sobra en Brunswik Street. Si quieres conocer un lugar nuevo toma el metro hasta el barrio Brunswik – no confundir con la calle Brunswik que está en el barrio Fitzroy, que es el lugar que visitaste durante toda la tarde-. La calle principal del barrio Brunswik se llama Smith Street, aquí también puedes encontrar variedad de bares y locales. Otras cosas para hacer si es que tienes más tiempo o caminas más rápido que yo: Night Market: Si es verano o invierno no te puedes perder este mercado que se organiza en el Queen Victoria Market las noches de miércoles. Paella servida por españoles, curry masala por indios, pad thai por tailandeses, arroz chaufán por chinos, asado por argentinos. Lo que se te antoje del mundo en un sólo lugar. Eureka Skydeck: Es el edificio más grande de Melbourne. Desde arriba se ve hermosa la ciudad cuando baja el sol y se prenden las luces que se ven pequeñitas desde arriba. Brighton Beach: La playa conocida por las casitas de colores o las boxes como les llaman los aussies. Cada casita es una bodega y el precio por arrendarlas es de miles de dólares.